¿Querés tener tu propio emprendimiento?

En el origen de toda compañía, siempre existió un emprendedor: aquél capaz de llevar adelante una idea, hacerla concreta y encontrar un nicho en el mercado que aún no ha sido explotado.
Por Andy FreireGrupos como Arcor o Techint, nacieron de la visión de un entrepreneur. También lo hicieron las multinacionales Ford o General Electric, que probaron sus nuevos productos en Estados Unidos a principios del siglo XX. En la Argentina, más allá de algunos casos, el espíritu entrepreneur no participó del ciclo económico sino hasta la década de los 90, cuando muchos jóvenes apostaron a tener su propio negocio.

En ese clima, y con el auge de las dot com, nació Office Net: una empresa de venta por catálogo de artículos de oficina, que comenzó a exhibir su mercadería en Internet, y se consolidó como líder en un segmento del mercado que nadie había tendio en cuenta.

La Argentina es un país que desde siempre ha enfrentado dificultades económicas. El primer punto es reconocer esa situación, el segundo es entender qué es ser emprendedor. Un país así, a pesar de sus problemas económicos, genera enormes oportunidades: porque el riesgo social es también riesgo retorno, es decir que existen mayores posibilidades de crecimiento. Pero también puede ocurrir lo contrario: son países en los que se puede pasar de un estado de prosperidad a uno de pobreza en poco tiempo.

Por eso el que quiera emprender en ambientes de inestabilidad como éste tendrá que aprender a manejar su inteligencia emocional, para mantener las ánimos bajo control. Los buenos emprendedores saben como afrontar las dificultades: en los momentos de altísima tensión, cuando campean la tormenta, se puede ver esa capacidad de responder y una agilidad muy particular. De ahí que se subraye, tanto en la Argentina de hoy como en otros países de Latinoamérica, la necesidad de tener una enorme inteligencia emocional para lidiar con la cantidad de sorpresas que caen cuando menos se las espera.

Por ejemplo en este momento hay gran disponibilidad de capital –sí, incluso en la Argentina de hoy- que quiere invertir en proyectos emprendedores. Pero los inversores dicen que lo que falta son buenos proyectos y buenos emprendedores. Si uno habla con los inversores hay una famosa frase que dice: prefiero un emprendedor A con un proyecto B que un emprendedor B con un proyecto A. En general cuando se les pregunta a los inversores dicen que lo primero que miran es si les gusta el emprendedor y después ven qué es lo que se puede hacer con él. Por eso existe una enorme escasez de emprendedores.

¿La Argentina es una incubadora de emprendedores?

Cuando se miran las estadísticas de EE.UU. –existe un trabajo que se llama Global Entrepreneurship Market, que mide la actividad emprendedora– Argentina se ubica entre los primeros cinco países del mundo que genera emprendedores. Ahí se puede observar que el porcentaje de la población económicamente activa desarrolla su propio proyecto. No obstante al medir, qué porcentaje de los proyectos fracasan, Argentina también se encuentra entre los primeros. Existe un enorme gap entre una actitud muy emprendedora y la altísima tasa de fracaso.

¿Porqué ocurre esto? Porque un gran porcentaje de estos emprendedores lo son por necesidad y no por decisión: es la gente que dice no tuve opción. Esto significa que en Argentina hay una cultura emprendedora pero, curiosamente, sin buenos emprendedores y creo que eso tiene que ver con que aquel que es emprendedor por necesidad no se forma para ser mejor emprendedor, porque no piensan en aprender, incorporar habilidades y hacer un trabajo cada vez mejor. En definitiva no ven su trabajo como una profesión. Esta es la mentalidad actual.

Uno de los elementos cruciales que debe poseer cualquier emprendedor es la idea de grandeza: esto es, siempre pensar en como hacer algo mayor, dados los recursos de que se dispone. Es empezar con un pequeño emprendimiento y al mismo tiempo ya estar imaginando cómo expandirlo, además de pensar en como hacer para subsistir al mes siguiente. Desde mis perspectiva veo gran cantidad de emprendedores pero poco compromiso a formarse, y pocos con este tipo de idea.

Las universidades en la formación de un emprendedorA lo largo de mi vida como estudiante, primero en el Colegio Carlos Pellegrini, después en la Universidad de San Andrés, nunca escuché mencionar la palabra emprendedor. Y estos son lugares de primer nivel de los que han salido gran cantidad de emprendedores. Creo que las instituciones forman la gente que concurre para ser empleados de una gran corporación o cuentapropistas, es decir buscavidas que tratan de subsistir.

Sin embargo cuando se analiza la economía de países desarrollados como EE.UU. se observa que el 90% de la generación de empleo se da en el sector emprendedor. Esa es la diferencia entre un país claramente emergente y un país desarrollado. Argentina no se va a convertir en un país desarrollado porque las grandes corporaciones tengan mayor participación del mercado, sino porque siga habiendo la cantidad de emprendedores que existen hoy, tratando de que estos hayan elegido serlo y al mismo tiempo siendo más eficaces en su actitud emprendedora.

Algunos dicen que la mayor parte de los emprendedores compara a la Argentina con Estados Unidos y señala que es preferible irse hacia ese país, dado que allí existe mayor disponibilidad de crédito y condiciones apropiadas para desarrollar una empresa. Esa es la perfecta excusa para no emprender. Mi argumento para aquellos que quieren ser emprendedores pero se quejan constantemente de no conseguir capital son diez contraejemplos de gente que conozco que empezó sin capital, no tiene familia que lo posea ni ninguna de esas características especiales, que se supone que hay que tener para emprender. Son personas comunes que empezaron a emprender con muchísima pasión pero sin dinero, en contextos tan desfavorables como el actual y construyeron compañías a las que les fue bien.

Lo único que hace el contexto macroeconómico gubernamental es tornar la vida más difícil. En este caso uno tiene un desafío de contexto y una capacidad para responder. Si mi capacidad de respuesta es mayor a los desafíos de contexto, triunfo, si mi capacidad es menor que este desafío, fracaso.Lo notable es que mucha gente está solamente enfocada en el desafío de contexto, cuando en realidad lo más importante es la capacidad de respuesta que uno tiene. Por eso es importante recalcar que en un país como la Argentina, es la habilidad de manejar lo emocional el principal aspecto del proceso emprendedor.

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