| Juan Navarro: la verdadera historia |
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La ex estrella de los fondos de inversión en la Argentina cayó en desgracia: tuvo que dejar ir a la mayoría de sus empresas, y las pocas que le quedan no aportan más que dolores de cabeza. Amigos y enemigos coinciden, sin embargo, en que el tiburón uruguayo tendrá su revancha en algún momento Freddo, Musimundo, Blaisten, Interbaires, OCA, Fargo. Las noticias no paran de mostrar la seguidilla de fracasos en el portfolio de empresas del grupo Exxel. El estereotipo muestra a Juan Navarro como un símbolo de la Argentina: el ex rey Midas de los negocios súbitamente devenido en un loser del posmenemismo. La realidad, sin embargo, es siempre más compleja que la caricatura: la nueva edición de la revista Apertura cuenta la verdadera historia por detrás del conductor del Exxel. La relación con los inversores estadounidenses que financiaron sus compras está marcada por la ambigüedad: no le hacen juicios ni recriminaciones públicas, pero están agazapados. Lo admiran por el éxito de sus primeros negocios -sobre todo el de Norte, considerado un leading case en la industria-, pero admiten errores en la planificación y gestión de otras empresas. Justifican su mala performance por la crisis económica argentina, pero se muestran renuentes a volver a aportar en un fondo del Exxel. Hoy, Navarro ocupa su agenda en manejar las difíciles relaciones con los bancos acreedores. Intentó, sin éxito, una pesificación de la deuda. Y en la city dan por descontado nuevos casos de empresas que dejen de pertenecer al Exxel. En el caso de Fargo, que debe u$s 120 millones en obligaciones negociables, la salida de escena de Navarro tiene una causa adicional: se quita tensión al proceso de renegociación con los tenedores de bonos, lo que implica la posibilidad de mayores quitas de capital. Una situación que dio lugar a especulaciones sobre acuerdos secretos entre Navarro y el Deutsche Bank. Pero tal vez el punto más polémico sea el contraste entre la suerte de los inversores y la fortuna personal de Navarro. Mientras ex ejecutivos del Exxel acusan a su antiguo jefe por la confección de planes de negocios con objetivos imposibles de cumplir -y preparados con el objetivo de persuadir a los inversores-, los aportantes de capital ven con recelo cómo Navarro amasó una fortuna a base de fees cobrados por conceptos diversos. Para tranquilizar los ánimos, accedió a no cobrar fees por administración para los fondos remanentes de su congelado fondo VI. Indecoroso Pero aun con todo en contra, nadie en el mercado se anima a decir que Navarro no volverá. Claro que tienen que darse condiciones que hoy no están: entre ellas, un guiño de la embajada estadounidense. Por ahora, prefiere el repliegue estratégico, y ni piensa en comprar empresas devaluadas. Como dice un directivo de un fondo buitre: "Para un ejecutivo como él, que era una estrella, es indecoroso hacer una operación de un millón". |
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