| Con las tasas altas volvió la bicicleta financiera |
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Las colocaciones a plazo fijo aumentaron $ 704 millones. Con el dólar prácticamente congelado en torno de los 3,60 pesos por unidad desde hace 12 semanas y las tasas de interés en pesos en niveles que superan el 50% en plazos fijos a una semana, en los últimos días pareció volver la bicicleta financiera, aquel mecanismo que permitió, por un tiempo cumplir el sueño de vivir de rentas a muchos argentinos entre fines de la década del 70 y el principio de la del 80. El Banco Central pagó el jueves último poco más del 64% anual por absorber pesos con sus letras a 14 días. A pesar del corralito, la devaluación, el default, el corralón y la pesificación, algunos operadores decidieron comenzar a correr el riesgo, que parece muy alto, para obtener elevadas ganancias. Entre el 23 de julio y el martes último los depósitos totales en pesos aumentaron en 358 millones, según la estadística del BCRA. Pero las colocaciones a plazo fijo aumentaron $ 704 millones, lo que indica que fondos que estaban en cajas de ahorro y en cuentas corrientes fueron a aprovechar las tasas de los plazos fijo. En la semana última, incluso los rendimientos inferiores al promedio permitían obtener un renta equivalente a US$ 1000 mensuales colocando menos de US$ 30.000 pesificados. Tasas astronómicas, dólar planchado e inversores que parecen no temer a nada generaron la vuelta de la bicicleta financiera Los rendimientos son altos y se asemejan a los que hubo en los inicios de los 80, cuando apareció la fiebre de los plazos fijos Los inversores más arriesgados marcaron la senda dos meses atrás. Entre el miedo y la codicia, dieron un paso adelante que amenaza con representar una vuelta al pasado. A la época de la célebre bicicleta financiera. Las tasas de interés ofrecidas por los bancos para captar fondos frescos mediante nuevos plazos fijos oscila entre el 60 y el 90 por ciento de interés anual, dependiendo de las características particulares de cada depósito. Las letras que ofrece el Banco Central (BCRA) no se quedan atrás. El precio de corte en las Lebac, en pesos y a 14 días, se pactó el jueves pasado en un 64% anual, mientras que la tasa a 28 días se fijó en un 70,99% anual. El Banco Central lo toma como un éxito, de todos modos. Máxime cuando 48 horas antes encontró un comprador para las Lebac ajustadas por el coeficiente de estabilización de referencia (CER) y emitidas a 91 días de plazo. La tasa, adicional a la indexación, fue del 18% anual. El dólar es el principal causante. El miércoles 29 de mayo, la pizarra libre en la City cerró en $ 3,65 para la venta. Anteayer, doce semanas y dos días después, cerró en el mismo valor. La calma del mercado cambiario le permitió al BCRA alcanzar dos objetivos: recuperar US$ 630,3 millones para sus alicaídas reservas y fijar con las Lebac las primeras tasas de interés de referencia. El costo en las primeras colocaciones fue altísimo. Llegó a fijarse una tasa del 125% de interés anual. Ahora, aunque la tasa cayó casi a la mitad, los beneficios siguen siendo jugosos y claramente tentadores. Sólo $ 20.000 colocados en un plazo fijo a 14 días, en pesos, con una tasa de interés del 70% anual ofrecen un dividendo del 2,69% al cabo de las dos semanas. Esto es: $ 538. Pero si se renueva por el total, el inversor retirará al cabo del mes 21.090,47 pesos. "Primero entraron los inversores más habituados al riesgo, que se tentaron. Después llegó el resto, hasta generar un aumento en los depósitos de 2200 millones de pesos en las últimas semanas", dice el analista financiero y ex secretario de Programación Económica Miguel Bein. "La dinámica actual hace que la gente quiera entrar a la operatoria con tasas de interés y eso produce una baja mayor del dólar, y eso entonces acelera aún más la entrada de nuevos inversores -explica-. Es un círculo virtuoso de corto plazo que se retroalimenta porque es procíclico en sí mismo. Hoy parece haber una urgencia por colocarse en pesos." El atractivo de las Lebac marcó el puntapié inicial. Un grupo de bancos se sumó de inmediato al convite. El Banco Galicia gestó una campaña telefónica para contactar clientes potencialmente interesados en sumarse a la operatoria. Les ofrece una tasa de interés del 60% anual en sus plazos fijos a 14 días. Una alta fuente de la entidad detalla, sin embargo, que los intereses pueden subir al 80% anual, dependiendo de las características del depósito. La entidad ya absorbió cerca de $ 440 millones en nuevos depósitos. El Banco Francés, en tanto, moviliza un flujo de fondos frescos de entre 350 y 400 millones de pesos mensuales. "En Tu*****án, donde tenemos tres sucursales -afirma un vocero de la entidad-, hay unos 20 millones de pesos más." Los intereses en los bancos públicos son algo más bajos. Con un piso para invertir de $ 500, el Banco Nación ofrece una tasa nominal anual del 35% para los plazos fijos a 13 días creados con dinero "fuera del corralito". Una tasa efectiva del 41,74% anual. Las tasas de referencia informadas por el Banco Central ofrecen un límite atractivo. La garantía alcanza a los depósitos efectuados en entidades que ofrezcan hasta el 51% nominal anual en plazos de entre 7 y 59 días. "Esto es una bicicleta financiera. Lo es, mientras exista esta dinámica de vender dólares, hacerse de pesos e ir al banco o comprar Lebac, mientras al mismo tiempo se compran dólares de futuro para cubrirse, obteniendo un desarbitraje", afirma Claudio Zuchovicki, analista de mercados de capitales de la sociedad bursátil Capital Markets. "Con un dólar a 3,60 pesos, si vendo 10.000 dólares me dan 36.000 pesos. Si los pongo en un banco que, por decir una cifra, me da el 100 por ciento de interés anual, al cabo de 12 meses retiraré 72.000 pesos. Es decir, gano si el dólar en ese lapso no llega a 7,20 pesos -ejemplifica-. Claramente es una competencia entre las tasas de interés y la devaluación, lo mismo que en los 80 gestó la bicicleta." Fabián Jungman, analista del Banco BI Creditanstalt (ex Interfinanzas), no coincide: "Me permito discrepar porque no le veo la más mínima envergadura para armar una bicicleta financiera. Le falta muchísimo. ¿En cuántos bancos están creciendo los depósitos? Las AFJP no pueden invertir en más de nueve bancos. Además, en aquellos tiempos había colas de ahorristas participando, ahora todavía está muy restringido. Se trata de un grupo y un nicho". Radiografía del inversor ¿Quién se anima a invertir en un mercado devastado por el corralito, la cesación de pagos del Estado, la pesificación asimétrica, el florecimiento de los bonos provinciales, Boden y Cedros y la desconfianza generalizada? "Son ahorristas que ponen un poco de dinero mientras el dólar está planchado", dicen desde el Banco BBVA Francés. Para medir el riesgo de una disparada del dólar, los inversores cuentan con la información que diariamente sale de los mercados de futuros. La divisa en el Rofex, por ejemplo, quedó el viernes en $ 3,78 para fin de septiembre; en $ 3,89 para fin de octubre; en $ 4,05 para fin de noviembre; y en $ 4,20 para fin de año. "Es mucha gente que vive de rentas, gente que logró sacar su dinero del corralito. Vienen con 10.000, 15.000 pesos como mucho, y los colocan a siete días. Si les va bien, los renuevan. Sólo unos pocos se animan a más, a un plazo fijo a 30 días", detalla la fuente del Galicia. Los depósitos a mayor plazo, coinciden en las entidades, pertenece en un altísimo porcentaje a fondos acorralados, cuyos titulares también buscan algún beneficio. Así, los plazos fijos de 30 a 59 días aumentaron en $ 1241 millones entre el 24 de julio y el 21 de este mes, según datos oficiales del Banco Central. En los plazos fijos de 60 a 89 días, $ 19 millones. Para Bein, además, son los propios bancos los grandes inversores en el nuevo sistema. "Los bancos toman plazos fijos para recolocarse luego en letras del Banco Central porque la mayoría no quiere asumir el riesgo crediticio", dice. El riesgo latente "El Wells Fargo Bank, por ejemplo, exhibió una tasa del 100% para siete días -177,58% efectivo anual-, lo que constituyó un nuevo máximo de pizarra, al igual que el 105% anota para depósitos a 35 días por Viplan Sociedad de Ahorro y Préstamo para la Vivienda", informó LA NACION en su edición del 20 de febrero de 1981, en plena bicicleta financiera. Pero los riesgos eran muy altos. "Lo que ocurre hoy no es sólo económico y por tanto no responde sólo a factores económicos. Si fuera así, las tasas tenderían a bajar aún más -puntualiza Benjamin Gorfinkiel, analista financiero-. Pero acá el sistema depende del ruido político." Jungman y Zuchovicki coinciden en el diagnóstico. "Lo hecho por el Congreso en la última semana, el fallo de la Corte y el Banco Central reiterando que hay que levantar el corralito es demasiado. Es muy difícil andar en bicicleta sobre un campo minado", dice el primero. "Este país se convirtió en riesgoso desde que cualquier cálculo o análisis lo pueden cambiar de la noche a la mañana -añade el segundo-. Mientras no haya seguridad jurídica, todo lo demás es menor." Daniel Artana, economista jefe de la fundación FIEL y ex viceministro de Economía, va más allá: "Si uno tiene gente que cree que dos más dos son siete, es muy difícil encauzar la situación". "Las perspectivas de corto plazo lucen mejores y es probable que en este segundo semestre toquemos fondo porque el grueso del ajuste de la economía ya se hizo -añade-. Además, no se puede estar peor que con un ciento por ciento de desconfianza, aunque lo que siempre consigue la torpeza es agravar la situación." Bein, de todos modos, estima que las altas tasas de interés no desaparecerán en el corto plazo. Gorfinkiel opta por poner paños fríos: "Si mi hijo me consultara, le diría que de lo que le sobre de su salario, si le sobra, compre dólares. Al menos por ahora, es la única moneda. Eso de ahorrar o timbear no sirve para el ahorrista común. ¿Para qué? La diferencia que puede obtener no le va a cambiar la vida". Lo que sí cambió en los últimos meses fue el país, pero no como ambicionaba Eduardo Duhalde al hacerse cargo de la Casa Rosada. En su primer discurso como presidente, señaló: "Mi compromiso es sentar las bases de un nuevo modelo capaz de recuperar la producción, el trabajo, el mercado interno y promover una distribución más justa de las riquezas". |
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