| Saldo negativo para las adquisiciones corporativas de China en el extranjero |
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Muchos de los fabricantes chinos de bajo costo, en busca de una mayor exposición y márgenes de ganancias más suculentos, están deseosos de comprar marcas globales. Pero algunos de los primeros intentos por engullir empresas occidentales están mostrando síntomas de indigestión.
TCL Corp., un fabricante de productos electrónicos de consumo, acumula grandes pérdidas en sus marcas de televisión RCA y Thomson, las que adquirió en 2003. Lenovo Group, que el año pasado pagó US$1.250 millones por la división de computadoras personales de International Business Machines Corp. (IBM), una operación que la transformó en el tercer fabricante de computadoras del mundo, ha sufrido una caída en su participación de mercado en medio de errores estratégicos. A una escala menor, South Mountain Technologies Ltd., una empresa establecida por TCL y la estadounidense InFocus Corp., está reduciendo sus operaciones en Estados Unidos y Noruega después de no haber conseguido ni un solo contrato para sus componentes de televisores. Wanxiang Group, el mayor fabricante independiente de autopartes en China, vio como el 21% que adquirió en el alicaído fabricante estadounidense de autopartes Universal Automotive Industries Inc. fue liquidado por un tribunal de bancarrota el año pasado. Las empresas chinas siguen siendo relativamente novatas en el negocio de las fusiones y adquisiciones en el extranjero. Hasta hace poco, "buscaban establecer empresas conjuntas o licenciar tecnología", explica Ling Wu, director de AmherstPartners LLC, empresa que asesora a compañías chinas. "A medida que aprenden más y cuentan con más capital, empiezan a pensar en cómo comprar acceso a los mercados (occidentales)". Muchos de estos acuerdos han involucrado a compañías en aprietos. El negocio de PC de IBM, por ejemplo, había acumulado pérdidas de US$1.000 millones en los últimos cuatro años antes de ser comprada por Lenovo. Con este tipo de pactos, los compradores chinos apostaron a que podían usar su poderío como fabricantes de bajo costo para devolver la salud a las empresas que compraban. También esperaban aprovechar las redes de distribución de las marcas globales. Estas apuestas aún pueden rendir frutos y no todas las compras hechas por las empresas chinas en el exterior atraviesan por dificultades. Aunque el acuerdo con Universal Automotive fracasó, otras adquisiciones de Wanxiang en Occidente han prosperado. En algunos de los negocios más publicitados, no obstante, las compañías no han maniobrado bien a nivel político o simplemente han perdido la compostura. En julio, por ejemplo, el intento de China Mobile Communications Corp. para comprar por US$5.300 millones a la operadora celular Millicom International Cellular Corp., con sede en Luxemburgo, colapsó después de que los chinos se retractaran a último minuto. China Mobile y Millicom, que opera en 16 países en desarrollo, incluyendo El Salvador, Guatemala y Bolivia, habían sostenido conversaciones desde mayo. El año pasado, la petrolera Cnooc Ltd. desató una ola de protestas en EE.UU. tras ofrecer US$18.500 millones por Unocal Corp., una propuesta que finalmente retiró. Esta clase de derrotas no ha amilanado a las empresas chinas, pero las está obligando a examinar sus adquisiciones con más detenimiento. Lenovo, por ejemplo, se demoró mucho en reducir costos en la división de PC de IBM. El principal error de TCL al tratar de integrar RCA y Thomson fue su incapacidad para anticipar el auge de los televisores de plasma. Tomson Li, presidente de la junta de TCL, calificó la adquisición de RCA y Thomson como un éxito moderado. "Seguimos creyendo que estamos en la dirección correcta, pero la velocidad no ha sido tan rápida como anticipábamos", dijo en una entrevista a principios de año. |
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