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Tasa básica: por ahora, Bernanke no cambia de política y la sube a 4,75% anual PDF Imprimir E-Mail
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Benjamin Bernanke preside hasta hoy la primera reunión del comité monetario. Desde el lunes, el mercad “sabe” la decisión de la Reserva Federal será otro retoque de 25 puntos básicos. Por ende, la tasa pasará de 4,5 a 4,75% anual.
Cuando Alan Greenspan accedió a la conducción dl Sistema de Reserva Federal, hace más de dieciocho años, su primer acto fue elevar la tasa referencial. Ahora, le toca el turno a Bernanke de hacer lo mismo. Ya parece remoto ese 1% que marcó el piso de la gestión anterior y el mínimo desde julio de 1958. Es más: en general, los operadores suponen que, en la reunión de mayo, Bernanke alcanzará 5%. Si el Banco de Inglaterra no hace algo entretanto, verá superado su 4,75%y, claro, el 2,5% del Banco Central Europeo. “Quieren proyectar un perfil de continuidad”, supone Thomas Schlesinger, de la consultoría Financial Markets Cente. “Prefieren equivocarse por exceso de cautela. Es un año de elecciones parlamentarias y la imagen pública de George W.Bush está por el suelo”. El síndrome de cautela data de hace casi treinta años, cuando imperaba Paul A.Volcker. Desde entonces, cada presidente del SRF se ha empeñado en la lucha contra la inflación aunque, a veces, ésta no fuese relevante. Hoy, empero, hay escasas señales de que técnicos y funcionarios en los trece miembros del sistema estén desvelados por el tema.

Por ejemplo, las altas cotizaciones petroleras demoran en transladarse a precios y salarios y el lento desinfle de la burbuja inmobiliaria es otro síntoma de moderación. Pero la mayor diferencia respecto de 1987 (llegada de Greenspan) es una sensación térmica: analistas procíclicos suponen que el factor de equilibrio es la creciente oferta global de mano de obra, bienes y servicios baratos orientada al público norteamericano. Este factor, creen, alivia el déficit de oferta en Estados Unidos y, por ende, sofrena la inflación.

“La capacidad de países extranjeros para abastecer el mercado estadounidense altera la estructura interna de precios y salarios, limitando el poder negociador de la parte laboral”, sostiene Janet Yelle (Reserva Federal de San Francisco), sin parar mientes en sectores como el automotor.

No obstante, hasta ahora Yellen y quienes piensan como ella en el SRF siguen renuentes a traducir sus ideas en un cambio de política monetaria. “Hay excelentes razones para dudar de que esos factores alcancen para quebrar los nexos entre el mercado laboral y presiones salariales derivadas de precios”, reconoce la misma funcionaria.

En realidad, algunos analistas de Wall Street empiezan a advertir que la actual tasa de desempleo (4,8%) equivale, efectivamente, a plena ocupación. Esto confiere a los trabajadores capacidad de presionar por aumentos salariales, pese a la creciente mano de obra barata que, desde el exterior, produce para el mercado norteamericano. Por ende, un grupo de empresas acabará subiendo precios para solventar costos laborales.

Si bien Bernanke duda de que el mercado labora sea tan rígido, insiste en la importancia de controlar con firmeza las expectativas inflacionarias. O sea, proseguir con la política adoptada por Greenspan a mediados de 2004. A criterio de ambos jefes del SRF, pues, si el emisor deja de actuar así los consumidores podrían lanzarse a comprar anticipando un alza de precios, comportándose como agentes inflacionarios. En los últimos dos años, por cierto, quienes definen políticas en el SRF vienen analizando hasta qué punto deben considerar las fuerzas exógenas que pudieran operar en sentido contrario. Proponiendo una postura mucho más globalizada, Richard Fischer (RF de Dallas) cuestiona abiertamente la idea de que el bajo desempleo promueva alzas salariales y precios. No lo hará (afirma) “en tanto haya tanta mano de obra barata en países dispuestos a proveer de bienes y servicios a bajo precio”. Pero sabe que sus posturas son controvertidas.

Por supuesto, la mano de obra local y extranjera no son siempre intercambiables. Una vasta gama de servicios laboralmente intensivos deben ser a la fuerza desempeñado por trabajadores residentes en EE.UU. “En verdad, apenas 10% de la mano de obra norteamericana está en la industria, sin duda el sector más expuesto a la competencia de operarios del exterior”, admite Yellen No obstante, desde hace ocho años, Greenspan insiste en una creciente productividad de la mano de obra. Sólo que identifica el fenómeno con la eliminación masiva de empleo en el sector privado. Fischer, por el contrario, cree que –al menos en parte- influye la creciente disponibilidad de trabajadores baratos en el exterior. Sea como fuere, Bernanke no espera que la inflación se acelera en 2006/7. Entonces ¿por qué continúa elevando el tipo de interés para cortísimo plazo?

 
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