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Venezuela:- Bien sea a corto, mediano o largo plazo, invertir en arte es una de las mejores opciones para prevenir los embates de una devaluación. Sin embargo, es importante saber qué comprar, pues no todo lo que brilla es oro ni toda pintura es una obra maestra. Más que una satisfacción para la vista y un gusto para el intelecto, adquirir una obra de arte ha sido desde siempre una inversión segura para, al menos, resguardar el valor del dinero. De ello pueden dar fe el barón Thyssen- Bornemisza, Salomón Guggenheim o Gustavo Cisneros, cuyas vastas colecciones, más allá de su incalculable valía cultural, constituyen la base de algunas de las fortunas más importantes del mundo.

Y es que desde tiempos remotos, siempre invertir en arte ha sido una opción confiable y bastante segura para reproducir o al menos preservar el valor del dinero y prevenir una devaluación -fenómeno muy frecuente-, aunque muchas veces los beneficios no se verán en el corto o mediano plazo, especialmente si se opta por aportar a noveles artista.

En Venezuela, el mercado de arte no ha escapado a las turbulencias económicas que ha vivido el país en los últimos años, pero al igual que los macroindicadores apuntan al alza, el comercio de obras disfruta en estos momentos de una saludable recuperación.

“Se siente ahora una mayor calma que ha permitido estabilizar los precios y que facilita, al mismo tiempo, el intercambio fluido de obras de arte. Además, no existe razón de fondo para pensar que esta situación podría cambiar en el futuro inmediato, por lo que es un buen momento para adquirir y vender”, afirma Odalys Sánchez de Savaro, dueña de la Casa de Subastas Odalys, una de las firmas más importantes del país en eso de comprar y vender arte.

De hecho, durante los primeros meses de 2005, la casa Odalys ha logrado vender aproximadamente unas 600 piezas en las varias subastas que ha realizado, lo cual representa un excelente resultado, habida cuenta de que, por tradición, los primeros meses de cada año son menos activos para cualquier tipo de inversión; lo que hace pensar que en los restantes meses puedan colocar unos 900 lotes más.

A ello se suman los buenos resultados obtenidos en la subasta de la Sala Mendoza –el más importante evento de compra-venta de piezas de artistas nacionales que se realiza en el país-, así como el récord de asistencia de vendedores en la Feria Iberoamericana de Arte de Caracas, un verdadero mercado libre de alto calibre que este año contó con la presencia de más de 150 galeristas de varias plazas importantes del mundo.

Apostar a lo Seguro
No es necesario disponer de grandes sumas de dinero para invertir en arte. De hecho, según Odalys Sánchez, 80% de las obras subastadas por la firma que dirige, se cotizan a un precio por debajo del millón de bolívares.

Pero a la hora de invertir, el futuro coleccionista deberá escoger entre dos opciones: comprar obras características de un artista, que pese a ser más costosas tienen un valor de reventa muy superior y son más fáciles de colocar; o adquirir piezas de los periodos tempranos del creador, que al tener una demanda menor resultan más económicas y su precio siempre estará respaldado por la fama de su autor.

“Como cualquier bien, es mucho más sabio comprar una obra importante que adquirir varias de menor calidad. Igualmente, es preferible optar por los artistas reconocidos que por los jóvenes, pues el valor de reventa siempre será mayor”, afirma Odalys de Savaro.

Maestros del Valor
Gracias a la estabilidad que vive actualmente el mercado local, prácticamente cualquier obra de calidad ofrecida a un precio razonable puede ser vendida sin mayor dificultad, e incluso ha traído consigo una revalorización de un conjunto de importantes maestros venezolanos, como Jesús Soto, Alejandro Otero, Carlos Cruz-Diez, Gego, Arturo Michelena, Armando Barrios, Oswaldo Vigas y Víctor Valera.

De la misma manera, se observa una mayor afluencia de piezas de calidad, bien porque los tenedores nacionales han aprovechado las buenas condiciones para sacarlas a la venta, o porque muchas han vuelto al país por ser éste su mercado natural.

Por ello, artistas que sólo son comercializados en Venezuela mantienen un buen nivel de precios, conformado en estos momentos un gran mercado local. Dentro de éstos se destacan artistas como Víctor Valera y Manuel Quintana Castillo, aparte de muchos de los maestros del Círculo de Bellas Artes (Manuel Cabré, Federico Brandt y Tito Salas, entre muchos otros).

Una tendencia que está siendo muy demandada es la pintura de los años 50; mientras que el auge internacional de los cinetistas y modernistas criollos (Soto, Cruz Diez, Gego y Otero), se refleja en el mercado local, donde estos artistas se comercializan a muy buenos precios y en forma muy fluida.

De hecho, en una de las más recientes subastas de arte latinoamericano de la casa Sotheby’s, el “Coliritmo 23” de Otero se vendió en 162.000 dólares; un Cruz-Diez (Physicromie 245) alcanzó los 57.00 dólares; una estructura de Gego fue vendida en $ 192.000, mientras que una obra de Soto salió a venta en $ 25.000.

Pero son Michelena, el primer gran dibujante venezolano, y “el maestro de la luz” armando Reverón, los nombres que siguen marcando pauta dentro y fuera de Venezuela. “La visita electoral” de Michelena logró recientemente un récord para un criollo en la subasta neoyorquina al cotizarse en 576.000 dólares, el cuarto mejor precio de la puja; mientras que “Paisaje de Macuto” de Reverón se comercializó en 168.000 dólares.

Por Jesús Hurtado.
 
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